sábado, 2 de abril de 2011

Until we say goodbye

Llegué a casa con el cuerpo y la mente exhaustos, el corazón hacía una semana que me lo había dejado a los pies de su cama en el hospital, y ahí seguirá de momento... Mi padre todavía no había cenado a pesar de lo tarde que era, así que opté por hacerle compañía en lugar de acostarme, aunque en realidad fue un intento frustrado porque la compañía terminó dándomela él. Mientras me hablaba, yo intentaba mantener la compostura, mantener el hilo de la conversación, pero me conoce demasiado bien, y no hizo falta más que un "con lo que te pareces a ella seguramente habrás heredado su longevidad", para que el muro temporal que mis enanitos verdes encargados de las emociones habían construido a contrarreloj, empezara a desmoronarse. Irónico que tenga que consolarme él a mi y no al revés...
Nunca seré tan fuerte como ella, me dije a mi misma. Cada vez que alguna de mis abuelas ha estado en el hospital, los médicos les daban 2 días, "de mañana no pasa" escuché varias veces, pero por suerte nunca se cumplía, terminaban recuperándose como por arte de magia, y eso solo pasa en esas generaciones.
Por desgracia todo tiene su fin, como dice Medina Azahara, y a pesar de que a sus casi 92 años todavía tiene la increíble fuerza de mantenerse aquí, cuando cualquiera de nosotros en su lugar no estaríamos, yo sé que ya se ha ido. Ya no está la mujer trabajadora que crió a 12 hijos en una casa humilde en un pueblo pequeño del sur de Asturias, la que nunca confundió el nombre de sus nietos, la que me decía "venga a dormir, que ya anda por ahí el raposo y va a venir la curuxa", la que nos tenía la cocina de carbón prendida cuando bajábamos a desayunar a las 8 de la mañana, la que me dejaba coger el cacillo para beber agua, la que me decía "corre, vete a mirar a ver si las gallinas pusieron algún huevo!" porque sabía que me hacía ilusión, la que me contaba historias de hace muchos años con todo detalle y nunca repetía ninguna...
No volveré a ver tus ojos grises que tanto me gustan, pero para eso están los recuerdos, para mantenerlos ahí, en la memoria, y de eso sí que estoy segura, he heredado la tuya.

6 comentarios:

Nak dijo...

Mucho ánimo Noe! Siempre estarán en nuestros recuerdos... ;)

Sleepwalker dijo...

Gracias Nak :) lo que tenéis que aguantar...

Fénix dijo...

Ahora tal vez sea difícil verlo así, pero cuando puedas verlo con algo de perspectiva te darás cuenta de que contaste con el privilegio de disfrutar todo eso, cosa vetada a muchos :)

Ánimo chiquilla,

Sleepwalker dijo...

En realidad eso ya lo pensé hace unos años cuando murió mi abuelo, y ahora es inevitable que lo piense otra vez... en cierto modo es un consuelo, saber que aunque el dolor de verlos irse uno por uno es grande, es un precio pequeño a pagar por haberlos conocido.

Gracias :)

Karstiel dijo...

La verdad es que es muy difícil dejar que se vayan pero algo que a mi me consuela es que, en cierta forma, siempre seguirán vivos dentro de uno mismo.

Tantos recuerdos conjuntos hace que casi, casi estén siempre ahí contigo.

Sleepwalker dijo...

Lo están Karstiel, lo están... :)